El (dudoso) atractivo turístico de Ghana

Hacer turismo en Ghana (y en África occidental en general), presenta varios grandes inconvenientes de partida:

  • Las vacaciones europeas coinciden con la época de lluvias de la región, muy mal momento para visitar.
  • Es necesario visado, que sólo se puede conseguir en Madrid.
  • Es necesario vacunarse de unas cuantas cosas, e incluso aun así es probable sufrir problemas intestinales.
  • A pesar de que la distancia a España no es demasiada, los precios de los vuelos son elevados.

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Las playas interminables de Axim

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Niños curiosos junto a barcos de pesca de madera

 

Por ello, cuando gente muy cercana hace la inversión en tiempo, dinero y preparación para visitarte en un lugar como este, sientes la responsabilidad de que la visita vaya muy bien, de que por un lado se vayan con una buena impresión de cómo es la vida en África subsahariana, y por otro lado disfruten y sufran las menos incomodidades posibles. En definitiva, que merezca la pena.

Y, sin embargo, el atractivo turístico es limitado (es fundamental tener unas expectativas realistas). Para viajes de una semana, el plan habitual es pasar un par de días en Accra (donde, aunque no hay mucho en términos de monumentos, museos o lugares de interés, al menos se disfruta de una oferta de ocio aceptable y de restaurantes variados), y otros días en la parte central y oeste de la costa. Se pueden visitar los famosos castillos donde se encerraba a los esclavos antes de enviarlos a América, un parque natural con unos puentes construidos de árbol a árbol, y unas playas excelentes, si bien con oleaje muy fuerte y no siempre limpias.

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Camino a Nzulezo, un pueblo construido sobre un lago

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Kakum National Park y sus puentes colgantes

 

Pero como todo viajero sabe, para que un viaje sea memorable es más importante la compañía que las maravillas que te rodean. En Ghana, si te rodeas de gente con el espíritu adecuado, puedes descubrir, aunque sea superficialmente, un estilo de vida tan distinto al que estamos acostumbrado que resulta enriquecedor. Desde mi punto de vista, lo mínimo que te llevarás contigo tras visitar Ghana es lo siguiente:

  • Una buena reflexión sobre las causas y consecuencias de la pobreza.
  • La comparación entre la vida tradicional y moderna (cuando usamos la felicidad como primer criterio de elección, no resulta tan claro qué opción es mejor).
  • Desde luego, aprendes a apreciar cosas que dabas por sentadas. No me refiero únicamente al maravilloso hecho de abrir el grifo y que salga agua, si no también a las actitudes y comportamientos de las personas.

Sólo por este bagaje, merece la pena.

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Vistas desde el castillo de esclavos de Elmina

 

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Sierra Leona

He tenido la suerte de que mi trabajo me lleve durante una semana a Sierra Leona, ya que de otra manera difícilmente habría podido descubrir uno de los países menos conocidos en Europa y comprobar que, hasta los países menos desarrollados del mundo, tienen su encanto.

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El árbol de algondón, punto más emblemático de Freetown

De forma muy resumida, Sierra Leona es un país muy pequeño (menor que Castilla la Mancha en superficie) y uno de los más pobres del mundo. En España, Sierra Leona es tristemente famosa por las barbaridades cometidas en la guerra de hace poco más de una década, de la que no queda más rastro que una pobreza persistente que llega hasta el punto de la malnutrición. De sus seis millones de habitantes, la gran mayoría vive de forma tradicional, sin acceso a agua corriente o electricidad y viviendo de la agricultura. En cualquier caso, el hecho de que la esperanza de vida sea de tan solo 48 años indica la precariedad de sus condiciones.

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Sede del Tribunal Especial para Sierra Leona, de la ONU

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Tejados de chabolas en Freetown

La capital, Freetown, es mucho más bonita que otras capitales africanas, por su situación entre las colinas y las playas y su centro histórico de tipo colonial. Abunda el verde (más que las carreteras, todo hay que decirlo) y el calor se deja sentir algo menos que en Accra. Además se come bastante bien, especialmente el pescado asado. La gente es muy tranquila: a pesar de que hay aún menos blancos que en Ghana no te atosigan ni en las calles del ajetreado mercado central. Desgraciadamente, la comunicación es bastante difícil ya que en general no se habla apenas inglés (a pesar de que es el idioma oficial), salvo la élite empresarial de libaneses (y algunos indios) que controlan los negocios importantes del país.

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Las calles del mercado, con edificios coloniales

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Trabajando en la colina con vistas al anochecer de Freetown

Pasé la mayor parte del tiempo trabajando, pero el último día tuve la ocasión de disfrutar de una de las mejores playas de África. El hecho de que el desarrollo económico no haya llegado aún a Sierra Leona tiene como contrapartida que conserva una naturaleza casi virgen, en pleno esplendor.

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Playa número 2

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Playa número 2