Querido diario…

Hoy gran parte de la ciudad está sin luz, pero yo estoy en un bar de smoothies (o batidos de fruta triturada) que tiene generador, aunque a juzgar por lo que estoy sudando, no suficientemente potente como para alimentar el aire acondicionado.

Hace mucho tiempo que no escribo, por varias razones. Aún estoy esperando a que instalen internet en mi nueva casa, por lo que solo uso el tablet para conectarme. Apenas paso tiempo en casa para sentarme a reflexionar y escribir, estoy demasiado ocupado entre el trabajo y el ocio, ambos abundantes e igualmente satisfactorios. Por último, hasta ahora he renunciado a contaros lo que hago y dejo de hacer, en general mis posts se han limitado a tratar de comunicar aquello que es más diferente y relevante de este mundo tan distinto.

Por eso quizás sea el momento de adoptar un tono más mundano, y contaros a qué me dedico. Veamos:

  • Trabajo de 8 a 4.30 de lunes a jueves, de 8 a 2.30 el viernes. Salvo excepciones cumplimos el horario, así que llego a casa después del trabajo hacia las 5. A veces vamos a comprar desde la oficina al centro comercial nuevo que abrieron hace unos meses, nos pilla cerca y tiene de todo, es como cualquier super europeo solo que algunos productos a precio de oro (y la carnicería aún tiene bastante que mejorar, por ejemplo, empezando a ofrecer carne en buen estado).

    La Oficina

    La Oficina

  • Por las tardes, se nos hace de noche enseguida y además nos cierran las tiendas, así que apenas tenemos tiempo para hacer cosas cotidianas… suelo ir a jugar al billar, a tomar algo con algunos amigos a la zona de más ambiente (Osu), a jugar al baloncesto… es por las tardes cuando más útil resulta la moto para esquivar el tráfico, que es especialmente intenso entre las 5 y las 7.
    Además, a menudo hay entre semana alguna actividad, por ejemplo, conciertos en Alliance Française d’Accra.

    Atongo Zimba en concierto en Alliance

    Atongo Zimba en concierto en Alliance

  • El viernes es el día “de salir”, hay mucho ambiente, así que solemos ir a cenar y después de fiesta, hay locales para todos los gustos: para expatriados, para locales, o un poco más de mezcla, que me gustan más. Se diferencian por lo occidentalizados que sean, ya que aquí puedes encontrar desde algo a la última moda de Londres hasta un local en que un europeo se encuentra más fuera de lugar que un político honrado en el parlamento. Se sale antes y se vuelve a casa antes que en España, lo cual está bien. Como nota negativa, siempre hay algo siniestro en la noche africana… a diferencia de España, la prostitución no está concentrada en determinados puntos a los que acuden los interesados, si no que se da hasta en el local más “exclusivo”.

    Firefly, probablemente el local con más éxito de Ghana

    Firefly, probablemente el local con más éxito de Ghana

  • El resto del fin de semana normalmente acabamos en alguna de las muchas playas de la costa, a veces pasando la noche y a veces yendo y volviendo en el día. Así que claro… ya se va notando el moreno. Pero, en uno de mis arranques de masoquismo habituales me he apuntado a clases de francés los sábados a las 9 de la mañana, por lo que suelo ir con pocas horas de sueño y además limito mis posibilidades de viajar el finde. Pero bueno, ya iba siendo hora de aprender un poquillo de francés…
    Una playa a hora y media de Accra

    Una playa a hora y media de Accra

    Mi fiesta de cumpleaños en casa

    Mi fiesta de cumpleaños en casa

     

    Otra playa cerca de Accra

    Otra playa cerca de Accra

     

En definitiva, no hacemos nada del otro mundo, ni buceo en islas paradisiacas, ni senderismo en paisajes volcánicos, ni asistir a conciertos de la filarmónica de San Petersburgo… pero casi siempre hay algo que hacer y, sobre todo, disfrutamos de la gente que nos rodea, los amigos.

Así que ya han pasado cuatro meses, me quedan once en Ghana y creo que, si bien serán más que suficientes para descubrir todo lo que el país tiene que ofrecer, sabrán a poco en cuanto que lo estoy disfrutando mucho.

¡Hasta pronto!

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